"Hace millones de años que las flores producen espinas. Hace millones de años que los corderos a pesar de todo se comen las flores. ¿Y no es importante intentar entender por qué ellas se esfuerzan tanto en hacerse espinas que no sirven nunca para nada? ¿No es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿No es más serio y más importante que las cuentas de un voluminoso Señor colorado? Y si yo conozco una flor única en el mundo que no existe en ninguna parte salvo en mi planeta, a la que un corderito puede aniquilar de un golpe, así no más, una mañana, sin darse cuenta de lo que hace, ¿eso no es importante?"

(El Principito)
Casi terminando julio, del año 1890, Vincent Van Gogh escribe su última carta a Theo, su hermano. Tres días después, mientras merodea por un campo infinitamente amarillo, se dispara un tiro en el vientre. Logra regresar a su cuarto rentado y se sabe que muere dos o tres días después, a los 37 años, en la tranquilidad de su lecho y junto a su hermano. En el año 2003, la revista española DESCUBRIR el ARTE le pide a un grupo de artistas y escritores que escriban una carta para Vincent. Esta es una de ellas...

Querido Vincent

Mi padre, que es pintor de pincel fino, me enseñó desde niño que las cosas son como son, y no como quisiéramos que fuesen. La muerte, por ejemplo, es negra y obliga al luto, a los ropajes oscuros y tenebrosos. La sangre es roja, el cielo azul celeste y la hierba verde. Las espigas de un campo pueden tener una gama de tonalidades muy amplia, dependiendo de la época de la cosecha, de la luz del día y de la situación climatológica: desde el dorado hasta el verde oscuro. Los ojos de un hombre pueden ser de varios colores, pero no de cualquier color. No pueden ser -pongamos por caso- ojos, como tú se los pintaste a un zuavo, ni tener el iris verdoso, como te los coloreaste a ti mismo en un autorretrato. Mi padre me enseñó que tú no eras un artista de fiar porque no mostrabas las cosas como son realmente. Lo que tú hacías, lo podía hacer cualquiera: mezclar los colores en la paleta para pintar un cielo y pintarlo luego con cualquier mezcla que se lograra: si se obtenía algún tono de azul se pintaba azul, pero si la mezcla daba verdes se pintaba de verde. Mi padre me preguntó si yo había visto alguna vez algún cielo verde. O algunos ojos con el iris rojo. No los había visto nunca, y por eso, cuando crecí y viajé a Ámsterdam en uno de esos viajes de estudiante en los que la vida se sorbe a grandes tragos todavía, no fui al museo en el que está tu pintura, el que lleva tu nombre, sino a los lugares más sórdidos de la ciudad, que eran los que la habían hecho famosa en todo el mundo. Me alojé en un albergue cuyo bar estaba lleno de carteles que anunciaban los distintos tipos de drogas que se vendían. (…) Rondé durante horas por las calles rojas, mirando a las putas que se exhibían detrás de los escaparates en ropa interior. Yo no era muy de andar con mujeres, y aquellas, a pesar de la leyenda, eran más bien mórbidas de carnes y estaban ajadas. Pero tenía 18 ó 19 años, y a esa edad, tú lo sabes, pueden disfrutarse las cosas más pavorosas si se cree de buena fe que en ellas está la esencia misma de la vida. De modo que la última noche que pasaría en la ciudad me armé de valor, reuní todo el dinero que me quedaba para excesos y me fui en busca de una puta. Merodeé por el barrio durante más de dos horas (…) Por fin, elegí a una de las mujeres más jóvenes y me encerré con ella en una de las habitaciones altas del burdel.
No te escribo para contarte mis intimidades, querido Vincent, de modo que deberás disculparme que eluda las minuciosidades eróticas, que no fueron, por lo demás, demasiado excelentes. Pero la puta, que acabó su faena con rapidez, debió de compadecerse de mí, porque en vez de echarme del burdel enseguida, como mandan el mercantilismo y la productividad, me limpió de excrecencias y se tumbó a mi lado a conversar con un cigarrillo encendido. Tú sabes que los burdeles son como cátedras y que los conocimientos que se adquieren en una cama de puta son colosales, mayores que los que consiguen muchos sabios en toda una vida de estudio. La mujer, que tenía un seno fofo caído encima de mi pecho, se me quedó mirando y me dijo que era muy guapo porque tenía los ojos anaranjados. “Orange eyes” fue lo que dijo. Entonces, de repente, me acordé de mi padre y de ti, Vincent, y me entraron ganas de llorar. Torcí la cara para que la mujer no me viera, y en el ventanal, por encima de los tejados picudos, vi que el cielo verdeaba como un campo.
Al día siguiente, antes de que amaneciera, me marché de Amsterdam. Desde entonces no he sabido ya nunca de qué color eran mis ojos, ni la sangre, ni la hierba. Ni la muerte.


Luis G. Martín
Cartas a Vincent (Descubrir el Arte, marzo 2003, España)

RECREO. Jugando con aquellos papelitos...
Se viene otra muestra en Casa L´inc... Esta vuelta compartimos el espacio con Caro Chinaski. Están todos invitados.
Actualización >>> Debido a cuestiones sanitarias como consecuencia del avance de la Gripe A, no habrá acto de inauguración. Igualmente, la muestra quedará oficialmente abierta al público a partir del día 15 de julio y en los horarios indicados (ver imagen).
“Para alguien como yo, es una sensación muy extraña escribir un diario. No sólo porque nunca he escrito, sino porque me da la impresión de que más tarde, ni a mí ni a ninguna otra persona le interesaran las confidencias de una colegiala de trece años.”

“De nuevo el día no ha traído nada,
ha sido como la noche cerrada.”

“Así caminamos bajo la lluvia torrencial papá, mamá y yo, cada uno con una cartera de colegio y una bolsa de compras, cargadas hasta el tope de una mezcolanza de cosas. Los trabajadores que iban temprano por la calle nos seguían con la mirada. Recién en ese momento, papá y mamá me contaron poquito a poco el plan del escondite. Llevaban meses sacando de la casa la mayor cantidad de cosas que podían. El escondite estaba en el edificio donde papá tenía las oficinas. Entramos en la clandestinidad el 16 de julio.”

“Ahora somos todos como soldados.”

“Espero no haber vivido inútilmente.”


(Ana Frank, Diario 1942-1944)

El 12 de junio de 1942, en el día de su cumpleaños, Ana escribe las primeras líneas de lo que más tarde se convertiría en “su” diario. Con Holanda bajo plena ocupación nazi, y así como tantas otras personas en aquellos días, la familia Frank toma la determinante decisión de “esconderse”. Lograron estar a “salvo” durante casi dos años, hasta que fueron evidentemente delatados, detenidos e inexorablemente deportados a distintos campos de concentración. Ya separadas de su madre, Ana y su hermana Margot mueren en el campo de mujeres de Bergen-Belsen en marzo de 1945. Hoy, 12 de junio de 2009, Ana Frank cumpliría 80 años.
57 MUNDOS PARA MIRAR. Espacio de Arte Fundación Osde.
Suipacha 658, 1º piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
CASI, CASI. Despacito y sin apuro, el bicho colorado va llegando a la otra orilla del río, y aclarar allí otro de sus más grandes dilemas...
Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta ...

(Mario Benedetti / 1920-2009)

UN RECREO. Entre tanto bicho colorado, piojos, pulgas y yacarés (no tengo mucho para mostrar aún sobre eso), el proceso se torna infinitamente largo, y compulsivamente es necesario ponerme a dibujar otras cosas, sobre otros soportes, lo que sea, para descansar un poco la vista y seguir adelante sin saturar las ganas y la paciencia. Van estos dos como muestra...
EL CARTERO TAMBIEN TRAE MUSICA. Recién salido del horno, acabo de recibir un par de copias del disco de Julián Diana, editado por la Unión de Músicos Independientes. A casi un año de haber realizado los primeros bocetos (con dibujillos y tipografías incluídas), parece mentira ver el proyecto terminado, ya en formato de CD.
Diseño y armado: Gustavo Scheller.
Mi colaboración para Artistas con Corazón
DESDE LEJOS. Finalmente, la kokeshi que unos tres meses atrás fuera tan sólo una pieza de madera, aparece ya en el portal de LATDA. Si apoyan el cursor sobre la imagen, podrán hacerla girar y verla toda por alrededor (esperen algunos segundos que la animación se cargue).